Pausa

Me dedico a restarle segundos a la vida,
mientras se me escapan notas de los dedos y la garganta.
Pausa para lanzar unas cuantas letras a algunos ojos sedientos de algún nuevo elixir.
Tengo la bebida de los sueños tan metida en las neuronas,
que a veces se me pierde la realidad entre una gota de música.
Hoy pude mirarme en el espejo,
descubrí que no soy el mismo que no quería ser,
y eso me deja el sabor de la alegría entre las manos.
Mientras tanto se escapó una mariposa de mis pupilas,
yo solo supe aferrarme a mi caballo.
El cielo ya no era del color de las lágrimas,
el sol salía como un beso entre los pétalos de una rosa.
Primero, no hay motivos para abandonar el oasis de mis latidos.
Segundo, no hay silencio para motivar el abandono de mis latidos.
Tercero, si encuentro el silencio adecuado puedo abandonarme a mis latidos.
Mientras tanto,
recuérdenme olvidar,
que fue lo primero que olvidé recordar.
Con el cráneo mas limpio de tristezas,
me dispongo a disfrutar la noche,
pensaré en las palabras que serán el preámbulo del anhelado silencio.

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